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Un relato ineludible sobre la emergencia climática

Un relato ineludible sobre la emergencia climática

José Suárez de Lezo

En 2019, Columbia Journalism Review, unió fuerzas con The Nation, The Guardian y la radio pública de Nueva York WNYC, para crear Covering Climate Now, una plataforma colaborativa para ayudar a medios y periodistas a “cubrir el relato más decisivo de nuestro tiempo con el rigor y la urgencia que merece”. Hoy en día, participan en la iniciativa 460 editores de todo el mundo, cuyos medios alcanzan a más de 2.000 millones de personas.

Una de las primeras medidas que tomaron entonces estos medios fue revisar la terminología. Así, el “cambio climático” y “el calentamiento global” pasaron a denominarse “emergencia climática”, “crisis climática” o “colapso climático”.  The Guardian cambió su libro de estilo para subrayar la nueva posición de la cabecera. “El uso de un lenguaje claro y preciso en la cobertura de temas críticos como la emergencia climática no es simplemente una opción para los periodistas; es su deber”, declaró entonces el vicepresidente del área digital de Telemundo, Luis Fernández.

El diccionario de Oxford destacó en 2019 la “emergencia climática” como el  término del año y a principios de 2021, una encuesta global destacaba que dos tercios de la población mundial considera que vivimos en la era de la “emergencia climática”. El concepto parece que tiende a asentarse.

Sin embargo, los pormenores de los efectos de la crisis climática pasan a veces desapercibidos para los propios informadores. A pesar de que son muchos los medios que han optado por la transversalidad informativa, es decir, mantener la perspectiva climática en todos los ámbitos de la información: política, economía, real state, cultura o información meteorológica, entre otras; lo cierto es que la actualidad muchas veces deja de lado esta cuestión o muestra una desconexión entre la noticia y sus raíces.

La desconexión informativa, “una forma sutil de negacionismo”

El New York Times recibió duras críticas tanto de sus lectores como de los círculos científicos por no conectar en sus contenidos el cambio climático con la ola de calor que arrasó Norteamérica con récords históricos durante el pasado mes de junio. Columbia Journalism Review puso entonces el acento en el enfoque informativo de este evento y apuntó, a partir de los comentarios de expertos como la doctora Genevieve Guenther, directora del grupo End Climate Silence, hacia una nueva “forma sutil de negacionismo” del cambio climático.

Durante la misma ola de calor, Chase Woodruff, periodista del Colorado Newsline y experto en política medioambiental analizó la cobertura de 126 noticas en busca de estas conexiones. Sólo 5 de ellas, menos del 4 por ciento, hacían referencia al cambio climático.

Como contraste, otros medios tratan de ir más allá en el storytelling de la crisis. La televisión pública noruega, plantea desde hace meses un experimento interactivo en su plataforma digital para atraer el interés de su público por la crisis medioambiental y potenciar el compromiso con una “máquina del tiempo” que anticipa la erosión que generará el cambio climático en los próximos 80 años en cada uno de los municipios del país.

El periodista alemán Wolfgang Blau, hasta hace poco director de operaciones de Conde Nast y antes director de la estrategia digital de The Guardian, ha optado por dedicar este año a la investigación de los retos y el potencial del periodismo en la cobertura de la crisis climática en el Reuters Institute. En un reciente artículo en Wan-Ifra, Blau destaca que “las redacciones deben considerar el cambio climático más que como un tema, como una cuestión sistémica que afecta a todas sus secciones o verticales”.

En su análisis, entre los “obstáculos culturales” que más mencionan los periodistas, “el miedo a ser acusados de activismo si empiezan a cubrir la crisis climática con más frecuencia que antes”. Blau apunta que los actuales códigos deontológicos de las principales organizaciones de noticias, como el Financial Times, The New York Times, The Wall Street Journal, NPR, The Guardian o de Zeit Online, “no son muy claros en cuanto a la cuestión de cómo delimitar entre activismo y periodismo”.

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“Los medios de comunicación van a jugar un papel muy importante”

Otros periodistas de referencia, como Iñaki Gabilondo, tienen otra visión sobre el papel que han de jugar los profesionales de la comunicación ante este fenómeno. “El Periodismo debe militar activamente contra la crisis climática”, apuntaba recientemente en una entrevista de Knowledge Waves. Gabilondo considera que “los medios de comunicación van a jugar un papel capital en la crisis” y cree que la información a este respecto requiere “un discurso muy constante” y ausente de un “alarmismo sistematizado”.

Más allá del tratamiento, la morfología del relato al que hace referencia Gabilondo, es una cuestión crucial para muchos expertos. El propio periodista aboga por “un nuevo relato construido por nuevos relatores” que supere “los viejos códigos de comunicación”. Otro de los inspiradores de este espacio, el escritor y filósofo Santiago Beruete apunta a la necesidad de “poner música a nuestros argumentos y colonizar el imaginario colectivo con una nueva narrativa, que celebre una relación con la Tierra no fundada en la rapiña y el consumismo desaforado sino en el respeto, el cuidado y el conocimiento”.

Mientras se vislumbra un nuevo relato, Covering Climate Now ofrece una serie de recursos para facilitar a los periodistas la cobertura de un evento de “importancia universal”, el COP26, que se celebrará en Glasgow entre el 1 y el  12 de noviembre. Esta cita, que constituirá “una de las reuniones diplomáticas más importantes de la historia” propone a los periodistas de todo el mundo una cobertura “sólida y perspicaz”. “El mejor periodismo humanizará y llevará al ámbito local estos temas, utilizando historias centradas en el ser humano que iluminen las razones del conflicto en juego”. Porque de eso trata, de las personas, del planeta, y del deber de todos y cada uno de nosotros de velar por una herencia sostenible para las próximas generaciones.

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