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Periodismo “sostenible”: la prensa como motor para dejar a nuestros hijos un mundo mejor del que hemos recibido

Periodismo “sostenible”: la prensa como motor para dejar a nuestros hijos un mundo mejor del que hemos recibido

Lluís Cucarella

El buen periodismo ha estado siempre ligado a su misión social, a su visión, a sus valores: por ejemplo, ser palanca para el fortalecimiento de la democracia e imprescindible punto de apoyo de la ciudadanía para tomar decisiones con criterio, con información de calidad, separando lo que son hechos de opiniones, anteponiendo la verdad al beneficio propio.

Allá donde hay una restricción injustificada del derecho a informar hay un ataque directo a la democracia, y el papel de los medios de comunicación libres y con un profundo componente ético es, no sólo insustituible, sino imprescindible, del mismo modo que lo es su empeño en sacar a la luz lo que poderes de cualquier índole quieren ocultar, porque, como sabemos de sobra y así nos lo recuerda el archiconocido y metafórico frontispicio del Washington Post, Democracy Dies in Darkness, la democracia muere en la oscuridad.

Pero esa función cardinal de vigilancia democrática, esa función clásica de watch dog no es la única que define ni debe definir al periodismo. Es importante que de vez en cuando nos detengamos un momento y nos preguntemos cuál es el significado y propósito de nuestro trabajo y qué papel jugamos en la sociedad actual, y hagamos hincapié, sin dejar de lado otras funciones, en aquellas amenazas que se ciernen no ya sobre el futuro, sino sobre el presente de nuestras comunidades y cuál es nuestra obligación, como periodistas, con respecto a ellas.

Y si hay una amenaza real, grave, basada en hechos, e incontrovertible, que afecta a todo el planeta, es la emergencia climática. Ante esa amenaza, el periodismo debe ampliar su función social:  además de en una garantía para la democracia, la prensa, los medios de comunicación en general, deben ser una palanca para la sostenibilidad, deben ser un motor para dejar a nuestros hijos un mundo mejor del que hemos recibido, deben apostar por un periodismo que no sólo fiscalice el cumplimiento de los compromisos medioambientales que han asumido quienes nos gobiernan, dentro de esa función de vigilancia, sino que se amplíe su cometido y aborde el desarrollo sostenible como un eje transversal a todo el ejercicio periodístico y como una parte de esa visión y misión que nos define como periodistas, y lo haga de una manera activa.

El periodismo “sostenible” – usaremos la traducción anglosajona de Sustainable Journalism mientras se establece una mejor en español-, que va más allá de lo medioambiental, y destaca por esa transversalidad, se preocupa por cómo las decisiones, los procesos y las actividades, cualesquiera que éstas sean, afectarán a las generaciones futuras, nuestros hijos y nietos, permitiéndoles tener las mismas posibilidades que nuestra generación. Es decir, cómo el comportamiento de las empresas, de los gobiernos, de las administraciones, de nosotros mismos, impactan sobre la sostenibilidad.

¿En qué afecta esto al periodista de manera individual? Lars Trell, director de políticas y desarrollo internacional del Fojo Media Institute de la Universidad de Linnaeus y asesor de organismos como la Unesco, así como impulsor de la Asociación de Periodismo Sostenible, lo explica así: “En relación con la sostenibilidad, la misión del periodista individual puede parecer simple: el público necesita saber cómo su comportamiento y sus decisiones afectan la sostenibilidad. También se espera que el periodista individual exija rendición de cuentas al poder, asegurando que las personas que gobiernan cumplan sus compromisos y tomen decisiones acertadas relacionadas con la sostenibilidad”.

Sin embargo, hasta ahora, en que ya muchos medios han empezado o empezaron hace poco a ser conscientes y convencerse de la magnitud y transversalidad del problema, la historia de la cobertura de la crisis climática es la historia de un gran fracaso periodístico.

El periodismo sostenible es una respuesta ante esta disfunción, pero transformar el periodismo tradicional en periodismo sostenible es un desafío, como reconoce el propio Trell.

Hay un primer paso que es unir todos los puntos y dotar de sentido y contexto aquello que de manera manifiesta o latente guarda relación con el medio ambiente, y que está presente en numerosas áreas.

Hay aún cierto reduccionismo informativo en cuanto a la emergencia climática, y quedan fuera de su radar, muchas veces, temas económicos, empresariales, de consumo, de hábitos, etc., que tienen una incidencia enorme sobre el cambio climático y sobre el desarrollo sostenible.

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En muchas ocasiones, sucesos que se derivan o tienen parte de su explicación en el mal uso que hacemos de los recursos de nuestro planeta se presentan como hechos aislados y desprovistos de contexto

Además, en muchas ocasiones, sucesos que se derivan o tienen parte de su explicación en el mal uso que hacemos de los recursos de nuestro planeta, en decisiones equivocadas, o incumplimientos, o directamente en los efectos del propio calentamiento global, se presentan como hechos aislados y desprovistos de contexto, no necesariamente sucesos o catástrofes, sino temas tan cotidianos como el incremento del precio de la luz.

Pero, en segundo lugar, además de dotar de contexto a todo lo que tiene su origen o parte de su origen en el calentamiento global, y de hacerlo de manera transversal y activa, el periodismo “sostenible” -sostiene Trell- exige que redefinamos la lógica tradicional de una buena parte de los reportajes y noticias que elaboramos, quizá excesivamente centrados en describir el statu quo, por lo general enfocándonos en lo inmediato y geográficamente cercano, y preocupados por informar sobre eventos repentinos, negativos y sensacionales, y mucho menos en problemas de lento crecimiento. Además, en esa evolución o asunción dentro del periodismo tradicional del concepto de periodismo sostenible, es necesario incidir en un periodismo orientado a soluciones, constructivo, sensible al género y al conflicto, que va de lo local a lo global, emprendedor y ético.

Lars Trell, en el capítulo Transforming traditional journalism into sustainable journalism, de la antología de textos People, Power, Truth, es tajante en cuanto a la necesidad de apostar por el periodismo sostenible: “Sabemos que el impacto humano en el cambio climático no es una cuestión de opinión; es un hecho. Sabemos que el tiempo es limitado. Necesitamos transformar fundamentalmente la sociedad, comenzando de inmediato. En 10 años, ya será demasiado tarde. También sabemos que prácticamente todos los líderes mundiales se han comprometido fuertemente con la sostenibilidad. Y sabemos que una sociedad sostenible – ecológica, social y económicamente – requiere un periodismo que aborde precisamente esto”.

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