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Sostenibilidad, eSports y videojuegos

Sostenibilidad, eSports y videojuegos

Francisco Asensi

En estos días ha tenido lugar la Conferencia Mundial sobre cambio climático – conocida como COP26– en la que los lideres del planeta han debatido sobre la mejor forma de llegar a acuerdos para limitar los efectos cada vez más tangibles de la crisis. Un debate que también crea polarización a diferentes niveles. Distintas opiniones sobre si hay o no que asumir distintas medidas o, directamente, la sensación de que resultará insuficiente por parte de los grupos ecologistas.

El consenso científico subraya que la actividad humana impacta en el clima. La demanda continua de recursos para mantener un ritmo de generación de riqueza que cubra las necesidades de la Humanidad, puede que se base en un modelo insostenible. Las empresas y los gobiernos de gran parte del mundo han comenzado a buscar alternativas desde hace tiempo.

En el nivel del ciudadano corriente, la conciencia por el cuidado del medio ambiente ha calado con cierta intensidad y, salvo los directamente negacionistas, gran parte de la población es consciente de la importancia de tomar medidas en el día a día. Gestos sencillos como el reciclado de envases, por ejemplo. Las nuevas generaciones cuentan con nuevos referentes como Greta Thunberg que ha inspirado a millones de niños y adolescentes para volcarse en el esfuerzo de concienciar sobre la importancia de limitar el efecto de la huella de carbono.

Por otro lado la denominada revolución de la industria 4.0 con nuevas y crecientes necesidades energéticas (mucho se ha hablado de la huella de carbono generada por Blockchain) tiene que confrontar la búsqueda de un equilibrio entre estas necesidades y una mayor conciencia en la sociedad acerca de este asunto. No hay empresa u organización que permanezca completamente al margen del problema.

Entre los más jóvenes, cada vez más concienciados, como señalaba, se da también la mayor intensidad de la digitalización. Entre las actividades que conforman esta vida digital cobra especial relevancia el videojuego. Y la pregunta que podemos hacernos es ¿cómo afronta esta industria la búsqueda del equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad? Una pregunta que tarde o temprano cobrará más importancia en las mentes de los consumidores de videojuegos y fans de los eSports que, en función de lo que nos dicen los estudios sociológicos, es un consumidor que quiere ver reflejados sus propios valores en los productos y servicios que consume.

Como toda industria y, especialmente una con tal variedad de actividades como el videojuego que incluye desde la fabricación de dispositivos, el desarrollo de productos de software, el juego multijugador on line, el uso de plataformas de streaming, etc, no puede decirse que sea un territorio ajeno a los problemas derivados de la huella de carbono.

En Septiembre de 2019 en la cumbre celebrada en la sede de Naciones Unidas sobre cambio climático se produjo la creación de la Playing for the Planet Alliance de la que actualmente forman parte algunas de las compañías más importantes del sector como Sony, Ubisoft o Supercell, entre otras. Los compromisos de la alianza con respecto al cambio climático tienen diferentes objetivos. Por un lado, dado que el número de usuarios de videojuegos en el mundo supone un segmento importante de toda la población del planeta, los videojuegos pueden ser una herramienta de concienciación de gran importancia y, por tanto, los miembros de la alianza se comprometieron a incluir en los juegos elementos que promuevan dicha concienciación.

Pero más allá del uso del videojuego como herramienta educativa y de concienciación, es necesario que la industria de pasos firmes y sea ejemplo adoptando medidas en sus procesos de fabricación y desarrollo. En este sentido los miembros se comprometen a adoptar medidas comunes en tres líneas: eficiencia energética, reciclado de los elementos físicos como el packaging, consolas, etc., y control de las emisiones generadas por el uso de los videojuegos.

Junto con estas tres líneas comunes, cada miembro adopta compromisos adicionales que comparte públicamente. Por ejemplo, Microsoft señala que sus compromisos adicionales son: “reducir la huella de carbono de las actividades relacionadas con el videojuego hasta llegar a la huella negativa en 2030, reducir las emisiones de su cadena de producción un 55% en 2030, la puesta en marcha de la iniciativa “Build a Better World” en MineCraft para la concienciación de los Gamers sobres estos temas”.

La Alianza ha puesto en marcha iniciativas como la Green Game Jam, una especie de hackaton para activar a la comunidad y a los jugadores, y dirigir su interés hacia lo objetivos planteados.

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Además, algunas asociaciones con mucho peso dentro de la industria como la Ukie (la Asociación de Entretenimiento Interactivo de UK) o la ISFE (la asociación europea de la industria del videojuego) son miembros de la alianza, lo que supone un mayor alcance al representar a numerosos actores que no siendo miembros directos, quedan conectados a través de las asociaciones.

Por tanto, el llamado Green Gaming toma cada vez más fuerza impulsado por la propia industria. Tanto como una herramienta única para la concienciación como por los compromisos que directamente asume como industria productiva.

Pero el videojuego es también eventos en vivo que movilizan a miles de personas. Los eSports son la encarnación del videojuego competitivo llevado a espectáculo de entretenimiento en directo y también será necesario abordar de forma específica los temas relacionados con sostenibilidad en estos grandes eventos, de la misma manera que es un objetivo ya incorporado en los grandes festivales de música, por citar un ejemplo.

La coherencia que requiere la industria del entretenimiento de mayor peso en el mundo no puede ser soslayada.

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